Tu peor enemigo son tus propios pensamientos, pero también pueden llegar a ser tu mayor aliado.
Cada día hacemos cientos de suposiciones, incluso muchas veces las hacemos sin ni siquiera darnos cuenta de ello.
Las realizamos sin ser conscientes de hasta que punto este tipo de pensamientos influencia nuestra vida.
Suponer implica hacer conjeturas sobre algo que no sabemos con certeza.
El principal problema de las suposiciones es que nuestro inconsciente da por sentado que son ciertas, no las cuestiona, las asume como una verdad absoluta cuando realmente se trata tan solo de una posibilidad dentro de un amplio abanico de opciones.
Es decir, que puede estar dando por válida una idea errónea generando así reacciones y emociones poco ajustadas a la realidad, pudiendo llegar a convertirse en una gran fuente de sufrimiento.
La tendencia a realizar suposiciones la encontramos en el diseño de nuestro cerebro, ya que éste está diseñado para tratar de garantizar la supervivencia. Por ello, odia la incertidumbre y trata de anticiparse al peligro sacando conjeturas y tratando de dar un sentido tanto al mundo que nos rodea como a las cosas que nos suceden en el.
Dado que la naturaleza de las suposiciones son pensamientos y que nuestra mente no puede dejar de pensar, dejar de presuponer resulta complicado debido a esta tendencia natural de buscar respuestas y explicaciones. Pero lo que si podemos hacer es aprender a cuestionar nuestras suposiciones incluyendo en el proceso nuevas perspectivas que puedan impulsarnos a sentirnos como deseamos.
Comentarios
Publicar un comentario