Vivimos en la sociedad del éxito. Nos dicen que para tener éxito tienes que ser el mejor, tienes que conseguir esto o aquello. Y pensamos que cuando lo obtengamos seremos felices.
Nos fijamos en los triunfadores felices que han conseguido todo eso, pero ignoramos a los muchos "triunfadores" que no son felices a pesar de haber conseguido todo lo estipulado.
Tampoco nos paramos a observar a aquellos que aparentemente no son exitosos, pero que a pesar de ello son felices.
Perseguimos el éxito para obtener la felicidad. Entonces, ¿Qué sentido tiene alcanzar metas que no te la proporcionan? ¿Qué sentido tiene apartarse de ser alguien tan sencillo que se permite ser feliz?
No es el "éxito" lo que te da la felicidad, sino que la felicidad en si es el éxito.
"El ser humano a conquistado el raciocinio más que ningún otro ser de este planeta, pero el siguiente paso evolutivo debería ser la conquista de la inteligencia emocional" Habitualmente solemos referirnos a la inteligencia solo cuando hablamos del raciocinio, pero en realidad la inteligencia va más allá de los aspectos cognitivos tales como la memoria y la capacidad para resolver problemas, ya que en esencia las emociones forman parte nuclear de nuestra inteligencia. Cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos de la capacidad de comprender y gestionar, tanto nuestras emociones como la de los demás. Las emociones hablan de cómo nos sentimos en cada momento. Pero también son impulsos que nos llevan a actuar mediante programas de reacción automática ligados a la supervivencia, generando en nosotros sensaciones de rechazo, indiferencia o deseo. "Si no controlas tus emociónes no controlas tus decisiones" En ocasiones, las emociónes pueden llegar a s...
Comentarios
Publicar un comentario