La espera es rechazar el instante presente y por lo tanto rechazar tu presencia en ese continuo instante.
Cuando llega el momento ansiado, este es valorado por lo que ha llegado y no por lo que ahí ha estado. Podríamos interpretar que uno mismo carece de valor y que el valor lo posee aquello que se ha obtenido.
Cuando ese estado pasajero se desvanece, se lleva consigo aquello valorado por la espera, retornando a la necesidad de correr tras otro instante en el que permitirse estar presente.
La ignorancia nos hace obviar que esa agradable sensación que se siente no es por lo conseguido, sino por permitirnos estar en el instante presente.
"El ser humano a conquistado el raciocinio más que ningún otro ser de este planeta, pero el siguiente paso evolutivo debería ser la conquista de la inteligencia emocional" Habitualmente solemos referirnos a la inteligencia solo cuando hablamos del raciocinio, pero en realidad la inteligencia va más allá de los aspectos cognitivos tales como la memoria y la capacidad para resolver problemas, ya que en esencia las emociones forman parte nuclear de nuestra inteligencia. Cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos de la capacidad de comprender y gestionar, tanto nuestras emociones como la de los demás. Las emociones hablan de cómo nos sentimos en cada momento. Pero también son impulsos que nos llevan a actuar mediante programas de reacción automática ligados a la supervivencia, generando en nosotros sensaciones de rechazo, indiferencia o deseo. "Si no controlas tus emociónes no controlas tus decisiones" En ocasiones, las emociónes pueden llegar a s...
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