Solemos querer mejorar, convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos y queremos hacerlo lo mejor posible. Pero nuestro afán por conseguirlo nos lleva a no querer hacerlo mal y por consecuencia a no querer equivocarnos.
Por ello juzgamos nuestros errores de forma crítica en lugar de verlos como parte del proceso de aprendizaje y juzgamos los errores de los demás con la misma severidad, delatando así lo que nos hacemos a nosotros mismos.
Tratar de no ver nuestros errores, no nos hace más perfecto, tan sólo retrasa nuestro aprendizaje al ignorar que cada equivocación nos enseña como hacerlo mejor.
Los aciertos reafirman lo que ya sabes, pero si observas tus errores aprenderás o mejoraras.
"El ser humano a conquistado el raciocinio más que ningún otro ser de este planeta, pero el siguiente paso evolutivo debería ser la conquista de la inteligencia emocional" Habitualmente solemos referirnos a la inteligencia solo cuando hablamos del raciocinio, pero en realidad la inteligencia va más allá de los aspectos cognitivos tales como la memoria y la capacidad para resolver problemas, ya que en esencia las emociones forman parte nuclear de nuestra inteligencia. Cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos de la capacidad de comprender y gestionar, tanto nuestras emociones como la de los demás. Las emociones hablan de cómo nos sentimos en cada momento. Pero también son impulsos que nos llevan a actuar mediante programas de reacción automática ligados a la supervivencia, generando en nosotros sensaciones de rechazo, indiferencia o deseo. "Si no controlas tus emociónes no controlas tus decisiones" En ocasiones, las emociónes pueden llegar a s...
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